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Gordofobia en México: un debate que gana espacio

De un tiempo a esta parte, numerosas voces reclaman un mayor respeto para las personas con sobrepeso y urgen a aceptar la diversidad corporal, en lugar de hacerla objeto de burla. Un reciente proyecto de ley en la Ciudad de México que penaliza la discriminación corporal avivó la discusión.


Por: Rodrigo Duarte


En los últimos meses una serie de controversias y sucesos han puesto bajo la lupa el problema de la gordofobia en México, un fenómeno que atraviesa todas las clases sociales y edades y que, a la par del aumento de la obesidad en el país latinoamericano, parece encontrar más formas de debatirse y abordarse.

Este marzo del 2023, el diputado local Nazario Norberto Sánchez, del gobernante partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), presentó una iniciativa para reformar la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México, con el objetivo de concientizar a la población e incluir la gordofobia como un delito de discriminación en la capital mexicana, sancionada con una pena entre uno y tres años de prisión por el actual código penal.

En febrero del mismo año, una portada con la actriz Michelle Rodríguez en la revista Marie Claire, donde la comediante mexicana de talla grande posó de manera sensual, provocó una catarata de comentarios negativos en las redes sociales que acusaban a la actriz y a la publicación de promover un modelo de cuerpo “poco sano”.

Rodríguez, conocida por las series televisivas 40 y 20 y Contra las cuerdas, respondió a las críticas en un extenso posteo en sus redes, asegurando que la reacción a sus fotos demostraba que la gordofobia existía en México y que era un tema que la sociedad no tenía platicado.

“Si usted está preocupado por mi salud, le agradecería que cuestionara dos veces antes de hacer un comentario agresivo, porque mi salud mental también es importante y porque hay gente que pierde la vida por comentarios como los que ustedes están haciendo”, disparó la actriz.

¿Cómo llegamos a este momento, en el que tanto desde el activismo como la política se busca concientizar sobre la violencia que implica opinar y burlarse de los cuerpos de los demás y se llama a repensar los cánones de belleza que han estado vigentes desde hace décadas, así como impulsar políticas más inclusivas?

Resignificar la gordura

“Creo que el motivo de todo este interés por hablar sobre la gordofobia, tema que está muy enraizado en la sociedad mexicana, es que el activismo es cada vez más fuerte y más diverso”, dice a Sputnik la activista mexicana Alejandra Oyosa, reconocida por su labor contra la gordofobia.

“Antes, estaba limitado a algunas páginas de internet o espacios académicos, pero ahora son muchos los compañeros que buscan romper los estigmas y denunciar las distintas discriminaciones que sufrimos. Toda esta actividad me hace sentir menos sola y más cómoda para mostrar mi cuerpo”, abunda.

Oyosa, de 50 años, se ha convertido en una de las caras más visibles a favor del respeto de las personas gordas, dictando conferencias, editando libros y organizado talleres que buscan que las mujeres con sobrepeso acepten sus cuerpos y vivan felices sin importar que no cumplan con los estereotipos de belleza más aceptados.

Para esto, dice la defensora, una de las claves es normalizar el uso de la palabra gordo, ampliamente evitada en nombre de la corrección política, y no asumir que se trata de un término peyorativo.


“Sabemos que generalmente se usa la palabra gordo como una ofensa, pero la idea es poder reapropiarse de ella y llenarla de nuevos significados y experiencias propias, lejos de los estigmas que la sociedad le ha dado a la gordura”.

Para la activista, se ha construido en el imaginario colectivo el estereotipo de la persona gorda que se alimenta mal, no hace ejercicio y es antisocial. Oyosa asegura que eso está lejos de ser la realidad de la mayoría de las personas gordas pero, a la manera de una profecía autocumplida, muchos sí terminan sintiendo depresión debido a ser considerados de esta manera.

“Por esa razón, también rechazamos eufemismos como obesa, porque la obesidad es una patologización de una característica corporal como es la gordura, generalmente asociada a la enfermedad o la muerte. Ese es otro de los problemas, que cualquiera siente que puede opinar de tu cuerpo, de tus hábitos o de tu vida sin conocerte, y darte consejos no requeridos presuntamente por el bien de tu salud, tratándote de enferma”, se queja.

México, ¿un país gordofóbico?

Las palabras tanto de Oyosa como de Rodriguez catalogando a México como un país gordofóbico están respaldadas por números.

En la última Encuesta Nacional sobre la Discriminación, elaborada en el 2017, el 20.2% de los consultados dijo haber sido discriminado en algún momento de su vida por su peso o su estatura. En el sondeo sobre discriminación realizado en la capital mexicana en el mismo año, una de cada 10 personas entrevistadas dijo haber sido discriminada, y un cuarto de ellas precisó que el motivo fue el sobrepeso.

Más allá de las cifras, este realidad puede comprobarse fácilmente al observar las publicidades y carteles que, desde vallas en la vía pública o la televisión, promocionan desde marcas de ropa, yogures, hasta la nueva serie del momento. Las personas grandes brillan por su ausencia y el cuerpo ideal que es reproducido una y otra vez es el de hombres y mujeres delgadas y hegemónicas.

De acuerdo al diputado Nazario Norberto Sánchez, responsable de presentar el proyecto que tipifica a la gordofobia como delito de discriminación, “efectivamente se discrimina a la gente obesa” en México.

La iniciativa, le explica a Sputnik, nació tanto de los comentarios de numerosos padres que se acercaron a su despacho para alertar sobre las burlas a los niños gordos en las aulas, pero también de advertir que ese tipo de actitudes es sufrida día a día por todo tipo de mexicanos.

“Esto por supuesto no es nuevo, viene sucediendo desde hace mucho, pero ha sido exacerbado por las redes sociales, donde puede verse claramente este comportamiento”, agrega el legislador morenista, quien propone además una campaña educativa en medios de comunicación para sensibilizar a los ciudadanos sobre por qué esta mal discriminar y burlarse según el sobrepeso.

“Cuando las personas no pueden debatir con argumentos, recurren a meterse con el aspecto físico, y esto le sucede al ciudadano a pie, pero también a artistas, a políticos, nadie se salva de la crítica al cuerpo ajeno. Por eso también queremos que estas campañas también incluyan a colegios, para que los chicos vayan pensandos en estas cuestiones”, añade el parlamentario capitalino.

La perspectiva de Oyaso es marcadamente diferente. Si bien la activista asegura que en México la discriminación es claramente un problema importante (“pero no solo a las personas gordas, sino también a las personas indígenas y afromexicanas, por ejemplo”), opina que el modelo de concientización propuesto por el diputado no es suficiente para enfrentar algo tan serio.

Para Oyosa, una alternativa más efectiva sería, por ejemplo, implementar protocolos antigordofóbicos en el sector de la salud, que señala como uno de los ámbitos donde las personas gordas más sufren la discriminación.

“Existe el estigma de que todas las personas gordas están enfermas, y ese prejuicio alcanza incluso a los consultorios médicos. Esto lo viví yo en primera persona, fui al doctor porque sentía un agotamiento extremo, y me recetaron, sin hacerme ningun estudio, medicamentos para la diabetes y la presión alta”, comparte.

“Por supuesto, a los tres días no podía levantarme de la cama y estaba con las manos hinchadas, porque esos no eran mis problemas, pero este médico se dejó llevar por sus prejuicios, porque si hubiera sido una persona delgada la que llegaba con los síntomas que yo tenía, le hubieran hecho estudios”, explica.

Por eso, cree Oyosa, la iniciativa debe no solo abordar qué hacer para reducir o eliminar la gordofobia, sino resolver los problemas institucionales que aquejan a la población con sobrepeso

“No necesitamos que regañen a la gente para que nos dejen de decir gordos, eso es algo con lo que podemos vivir; con lo que no podemos vivir es con un sistema laboral que no nos contrata o con un sistema médico que nos revictimiza y no nos trata porque somos personas gordas”, advierte.

Abordar la problemática con una sonrisa

Para Oyosa, una forma efectiva de hacer frente a los prejuicios y enseñar sobre diversidad corporal es a través del arte y la risa y no desde la seriedad muchas veces asociada al activismo. Por eso, aceptó participar del espectáculo Fatburlesque, organizado por la compañía de teatro Malinche Cabaret, que tuvo su estreno a fines del año pasado y seguirá presentándose a lo largo de este 2023.

“Es una manera divertida de hablar sobre estas cosas, pero de una forma que no te esperarías, con mujeres gordas cantando, haciendo sketches, con poca ropa. Creo en hacer un activismo a partir de la risa, del arte, de la platica más coloquial, y no de aleccionar a la gente, sino desde la felicidad”, dijo la activista y también destacó la participación de la lucha contra la gordofobia en la más reciente marcha del 8-M, así como la alegría con la que circuló.

En ese sentido, señala que ese tipo de acciones son la cara opuesta de propuestas como La ballena, la celebrada película de Darren Aronofsky sobre un profesor de literatura con sobrepeso que busca reconectarse con su hija y que acaba de ganar dos premios Óscar.

“Se trata de una película que por supuesto es gordofóbica porque no quiere cambiar la opinión de las personas respecto a la gordura, sino enfatizar que efectivamente vivimos con depresión y estamos tristes y que nadie nos quiere”, sentencia Oyosa, quien dice que el objetivo del activismo antigordofóbico es todo el contrario.

“Nuestra idea es poder demostrar que tenemos derecho a la felicidad, que podemos ser personas deseadas y deseantes, que podemos hacer de nuestras vidas lo que querramos. Porque si alguna vez he estado deprimida, no ha sido por mí, ha sido porque la gordofobia te restringe derechos y porque la gente te dice cosas. Pero yo me siento una mujer gorda plena y feliz”, concluye.

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