Los feminicidios se repiten en cualquier rincón de México y no pasa nada

De Sara Benazir a Debanhi Escobar, 17 años después del asesinato que sacudió e indignó a tijuanenses.


Sergio Anzures es columnista de Ajedrez Político.

Las historias se repiten año con año en nuestro país y sólo cambian los nombres de las víctimas. Hoy ante lamentables hechos en los que de nueva cuenta pierden la vida una joven con grandes sueños y metas por alcanzar, México vive en un luto, siendo cómplice en una sociedad descompuesta en la cual prevalece la violencia y la delincuencia, y de la cual cada uno de nosotros estamos fallando.

El caso de la joven Debanhi Escobar está lleno de interrogantes y se ha convertido en un hecho mediático por la urgente necesidad y la sed de justicia que mujeres, niñas, niños y adolescentes reclaman en este país.

Sin dejar a un lado los padres de familia, los familiares y compañeros de escuela que hoy ante el vacío de un Estado de Derecho, ante la falta de certeza y objetividad de la autoridad, ponen a la luz pública todas las inconsistencias dentro de una investigación que la Fiscalía lleva en el Estado de Nuevo León.

Así como esta lamentable muerte de Debanhi Escobar en General Escobedo, Nuevo León, en Baja California, principalmente en Tijuana, han sido muchos los casos de niñas, jovencitas y mujeres adultas ultrajadas y asesinadas.

Recuerdo un caso del que han pasado casi 17 años y me siguen saliendo las lágrimas cuando lo escribo. Fue el 7 de diciembre del 2005, un feminicidio pero en ese tiempo no estaba tipificado así, el asesinato de la menor Sara Benazir.

Hubo indignación de la sociedad, pero también mucha, mucha impunidad, impunidad que continúa.

Sara Benazir, una niña que la privaron de la libertad, la ultrajaron y murió al ser atropellada por un taxi luego de ser arrojada de un vehículo en movimiento frente a Pueblo Amigo.

Hubo movimientos de protesta encabezados por su familia y ciudadanos, acusaciones directas a presuntos responsables pero nada, siguen en libertad.

A casi 17 años, no hay nadie en la cárcel, solo una tumba con el nombre de Sarita Benazir.

En ese tiempo no estaba tipificado el delito de feminicidio, pero tuvo todas las características de serlo asesinato brutal de una niña que tenía muchos sueños. Hoy estaría a punto de cumplir 32 años de edad.

La investigación fue de total impunidad, sí errores para no llegar con el verdadero o verdaderos culpables de la privación ilegal de la libertad, violación y muerte de Sarita Benazir.

Ella iba a bordo de una camioneta Nissan Pathfinder, color guinda, modelo 1991, conducido por Emmanuel Valencia Pérez alias “El Backstreet”, cuando la lanzaron del vehículo en movimiento en la avenida Centenario en dirección al Norte a la altura del centro comercial Pueblo Amigo.

Un taxi tipo guayina circulaba por detrás de la Pathfinder y arrolló a Sarita, la cual falleció horas después en la clínica 20 del Seguro Social a causa del traumatismo craneoencefálico ocasionado por la caída.

En esa fecha del crimen, el gobernador era el panista Eugenio Elorduy Walther (2001 al 2007), y el procurador de Justicia, Antonio Martínez Luna, criticados por su actuar en tan conmocionado asesinato.

Un informe de investigación de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH) y de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste (CCDH), reveló que “Benazir Sara Chavolla Ruiz, joven de quince años que estudiaba el primer semestre de preparatoria en el Instituto Tecnológico de Baja California, ubicada en la Delegación La Mesa en la ciudad, el miércoles 7 de diciembre del 2005, Benazir acudió a la escuela de manera regular; alrededor de las 15:00 horas le llamó a su papá para decirle que tenía que quedarse en la escuela a preparar el montaje de la exhibición de trabajos manuales que sería presentada en el Palacio Municipal el viernes siguiente, por lo cual, Benzair le pidió permiso para llegar entre las 17:30 y 18:00 horas.

En ese momento el señor le preguntó cómo iba a regresar a la casa, a lo que Benazir le respondió que sus compañeros del salón, todos juntos, se iban a acompañar en el camión urbano.

Por tal motivo, el señor Manuel avisó a la señora Sara para que no pasara por Benazir Sara a la escuela.

A las 18:40 horas, Sara llamó de un centro comercial ubicado en la entrada de la colonia y le comenta a su padre el lugar en donde estaba, Sara preguntó por su mamá con la intención de que pasara a recogerla. Su papá le dijo que no estaba, así que Sara le pidió que fuera por ella y él le respondió que lo esperara en el centro comercial entre 10 y 15 minutos, ella lo pensó un poco y le dijo que mejor se iba caminando pues estaba aproximadamente a 6 cuadras de su casa.

El señor Manuel aceptó su propuesta ya que las calles por las que iba a caminar son muy transitadas.

Treinta minutos después, el señor Chavolla se percató de la demora de su hija por lo que decidió esperar un poco más y después salir a buscarla.

Aproximadamente a las 20:30 horas, la subprocuradora del estado de Baja California, licenciada María Teresa de Jesús Valadéz Morales, habló con el papá de Sara para darle la noticia de que su hija había sufrido un accidente y estaba herida en el Hospital General y le pide que se presente para identificarla.

Al llegar el señor Chavolla al hospital y presentarse en la sala donde tenían a Sara, éste la encontró agonizante, con un grupo de médicos alrededor en labores de resucitación y tratando de estabilizar sus signos vitales.

¿Qué sucedió entre la llamada de Sara a su papá y la llegada de la niña al hospital?.

El 7 de diciembre de 2005, entre las 18:40 y las 19:35 horas Benazir Sara Chavolla Ruiz de 15 años de edad, fue privada de su libertad probablemente por dos personas que tripulaban un vehículo marca Nissan Pathfinder color rojo.

Estas personas arrojaron a Sara, atada de manos y con las pantaletas a la altura de las rodillas, desde el interior de dicho automóvil en movimiento, en una calle transitada.

Esto provocó que fuera arrollada por un vehículo de transporte público que iba circulando. Además tenía varios golpes y signos de agresión sexual.

Sara fue trasladada al Hospital General para su atención.

El 13 de diciembre de 2005 alrededor de las 21:00 horas, Sara murió en el hospital debido a un traumatismo craneoencefálico.

El día de los hechos, se dio inicio a la averiguación previa 8689/05/211/AP, en la Agencia del Ministerio Público Iniciadora-Conciliadora, en la ciudad de Tijuana, Baja California.

Ese mismo día la agente del Ministerio Público remite la averiguación previa a la Agencia del MP investigadora de Delitos de Homicidios Dolosos”.

DETENIDO Y LIBERADO

Gamaliel González Rivera fue detenido como presunto responsable en este asesinato que consternó a Tijuana, pero el 24 de octubre de 2008, se le dictó sentencia absolutoria y el Ministerio Público tardó más de cuatro meses para apelar.

Esta apelación se asegura que todavía se encuentra en el Tribunal Superior de Justicia del Estado, y Gamaliel González en libertad

OCHO AÑOS DESPUÉS

Ocho años después, en agosto del 2013, autoridades de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) aprehendieron a otro de los presuntos responsables, Emmanuel Valencia Pérez.

El subprocurador de Justicia en Tijuana, Ricardo Salas Bravo, dijo en ese entonces que la aprehensión de Fernando Emmanuel Valencia Pérez, “El Backstreet”, de 29 años, se logró por una alerta de arresto que en su momento emitieron al gobierno de Estados Unidos.

Fernando Emmanuel Valencia Pérez.

Huyó al país vecino para evadir la justicia, y como “su padre tiene nacionalidad norteamericana. Con base en eso solicitó la propia residencia y cuando él comparece a las oficinas en San Diego informan a la Policía Ministerial”, detalló.

El Juzgado Tercero de lo Penal emitió la orden de aprehensión por ser presunto responsable en el asesinato de Chavolla Ruíz, ocurrido el 7 de diciembre del 2005.

LO LIBERAN

A finales de enero del 2014, Emmanuel Valencia Pérez fue liberado por un amparo otorgado por el Juzgado Cuarto de Lo Penal.

La Procuraduría de Justicia del Estado en ese momento impugnó.

Sin embargo, no pasó nada, sigue en libertad.

En 2018, Sara Elena Ruiz Meza, madre de Sarita sostuvo: “aquí las autoridades hacen dos cosas, no sirven y no investigan, buscan que los asesinos salgan libres”.

Eran tres asesinos, asegura.

Una niña de 15 años asesinada, una sociedad tijuanense que se conmocionó y los asesinos o asesino en libertad.

Una historia que se repite en Tijuana, en Baja California y en nuestro país.

Las constantes omisiones de las instituciones encargadas de la seguridad y de la investigación, así como de los aparatos de administración de justicia dejan ver a la luz pública el nivel de corrupción generado por dinero o por inoperancia de quienes integran estas organismos que requieren verdaderamente una transformación de fondo.

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